Leonardo Favio, Pablo Trapero y Adrián Caetano son algunos de los cineastas que participaron de “25 MIRADAS, 200 MINUTOS”, una serie de cortos en clave retrospectiva. Cómo llevar la identidad nacional a la pantalla grande.
Por Verónica Camaño. Fuente: Revista Siete Días.
“El cine es un espejo de los seres humanos: nos refleja, genera empatía y es una de las mejores maneras de transmitir la idiosincrasia de un pueblo”. La palabra de Marcos Carnevale, uno de los directores que participó de “25 Miradas, 200 Minutos”, resume exactamente el objetivo del proyecto que la Secretaría de Cultura de la Nación junto con la Universidad Nacional Tres de Febrero realizó en el marco de los festejos del Bicentenario.
El factor sorpresa es la clave. Un espectador puede estar viendo la última gran película hollywoodense, pero antes de que empiecen los tiros y la acción puede encontrarse con 8 minutos de cine nacional en 25 cines de la ciudad de Buenos Aires, 25 del conurbano y en 50 cines del resto del país. Se trata de veinticinco cortos cuyas historias están unidas por el mismo hilo conductor.
Distintos y reconocidos directores se pusieron al hombro una tarea nada fácil. ¿La idea? Interpretar el resultado de 200 años de historia en el pueblo argentino y en 35mm: quiénes quisimos ser, quiénes hemos ido, quiénes somos y quiénes seremos los argentinos.
Paula Hernández, una de las artistas convocadas también expresó su opinión sobre “25 Miradas…” a 7 DÍAS: “El cine, como manifestación cultural, propone un espacio para incursionar los senderos de la memoria, detenerse en las heridas abiertas tanto del pasado como del presente, reflotar lo que quedó tapado u oculto, en zonas más oscuras o distorsionadas”.
Fabián Blanco, el coordinador general de la Secretaría de Cultura explicó a 7 DÍAS que la selección de los directores se realizó para que se pudiera representar lo mejor posible al heterogéneo mundo del cine nacional. Además contó que los nombres destacados que no formaron parte del proyecto como Adolfo Aristarain, Juan José Campanella, Daniel Burman o Marcelo Piñeiro, no lo hicieron porque tenían otros compromisos, pero también fueron convocados. “Fue una experiencia muy interesante, porque los directores contaron con total libertad de interpretación y todas las historias que presentaron fueron muy diferentes unas de otras”, concluyó Blanco.
ACCIÓN. Desde Adrián Caetano, pasando por Leonardo Favio, Juan Taratuto, Sabrina Farji, Paula Hernández y Pablo Trapero, entre muchos otros talentosos cineastas, todos ellos fueron parte del proyecto que contó con figuras de la allá de China Zorrilla, Diego Peretti, Elena Roger, Norma Pons y Lito Cruz.
“El cine nos invita a pensar, a conocer realidades y pensamientos nuevos. Pienso en la gente que dio su vida por registrar una imagen como los cronistas de guerra, o las películas durante la dictadura. En este tiempo tan global, la identidad nacional me resulta un valor, por eso me gusta este proyecto: por la mirada diversa y al mismo tiempo unida”, expresó la directora Sabrina Farji a 7 DÍAS. Ella eligió a Elena Roger como protagonista de “La voz”, uno de los cortos.
“Quise darme un gusto y darle al público la oportunidad de conocer otra faceta de ella, una mezcla entre rigurosidad y simpleza que me encanta”, comentó la directora.
Por otra parte, Marcos Carnevale, actual director de contenidos de Pol-ka, se sumó a la propuesta de inmediato: “Que me convoquen me dio la posibilidad de proyectarme en el futuro. Me gustaría dejar una huella que pueda volver a verse quizá dentro de 100 años, cuando estemos festejando el tricentenario” fantaseó. Algo muy común en él. Porque fantasear es lo que más le gusta. Su corto, “Mercedes”, cuenta con la figura de China Zorrilla en el rol de una anciana de más de 200 años, una testigo ocular de toda la historia argentina. “China es mi heroína, siempre lo fue. Traté de no caer en la solemnidad de contar la historia tratando de ser fi el a mi estilo, con humor y emoción”.
Jorge Coscia*
“EL CINE LEVANTA LA VOZ Y LLAMA LA ATENCIÓN”
El cine, por su lenguaje y masividad, es una de las marcas más intensas de la personalidad de los pueblos. A lo largo de nuestra historia siempre sirvió como recurso para levantar la voz y llamar la atención. “25 Miradas” retoma lo mejor de esa tradición: la toma de posición sobre nuestro entorno con la más absoluta libertad.
Uno de los éxitos del proyecto político iniciado en 2003, tan exitoso en materia económica y social, tiene su correlato en un estado de efervescencia de nuestra cultura.
La producción cinematográfica nacional, continuada y en aumento, que llega a la cifra de entre 50 y 60 películas anuales, es una de las mejores pruebas de un Estado que se hace cargo y promueve la creatividad de su pueblo.
En el marco del Bicentenario, y a la luz de aquella gesta, nuestro deber es seguir abriendo, con las armas del arte, el pensamiento, la deliberación y el intercambio democrático, los caminos de la emancipación identitaria.
El desafío mayor consiste en aprovechar la potencialidad de la cultura como contribución a que se profundice la democratización de la sociedad. Y para eso es de vital importancia reflexionar. Pero la reflexión no nace de la nada, se nutre de disparadores, de posicionamientos argumentados, de evidencias que se sostiene sobre un tema. De eso se trata “25 Miradas”.
*Secretario de Cultura